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Opinión · Automatización

El conejillo de indias fui yo: lo que pienso de Xentris y de automatizar un país empezando por uno mismo

Xentris publicó un artículo donde cuenta que, antes de venderle automatización a nadie, la probaron en su propia casa. Y el conejillo de indias fui yo. Esta es mi versión: por qué creo que un país no se automatiza desde el gobierno, sino de a una persona, y qué comparto —y qué me reservo— de la empresa que ayudo a construir.

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Farid · Eathan

Agosto 2026 6 min

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El conejillo de indias fui yo

El equipo de Xentris publicó un artículo con un título que suena grande: «Cómo automatizar un país (y por qué empezamos por nosotros mismos)». Lo leí con una mezcla de orgullo y de vergüenza sana, porque en un párrafo salgo yo: el CTO, en Colombia, que fue el primero en montarse a la mesa de operaciones. Dicho de otra forma, el conejillo de indias fui yo.

Y me parece justo dejar mi versión acá, en mi propio sitio, porque una cosa es que la empresa lo cuente y otra es lo que yo viví. La regla que tenemos es simple y un poco incómoda: no le vendemos a nadie una automatización que no hayamos sufrido primero en carne propia. No es marketing. Es que ya nos quemamos suficientes veces como para no querer quemar a un cliente.

Por qué creo que un país se automatiza de a una persona

Cuando uno escucha «automatizar un país» se imagina un plan nacional, un contrato con el Estado, una foto con corbatas. Yo no vi nada de eso. Lo que vi fue mucho más pequeño y mucho más real: mi propia semana. Facturas que armaba a mano, reportes que copiaba de un lado a otro, seguimientos que se me olvidaban. Empecé por ahí, por lo aburrido, no por lo épico.

El truco no fue reemplazarme. Fue ponerle a mi trabajo una capa de agentes que hacen el borrador, un panel donde veo en tiempo real qué están haciendo, y una memoria que no se les borra entre un día y el siguiente. Yo sigo decidiendo. Ellos dejan de hacerme perder el tiempo. Esa frontera —quién decide y quién ejecuta— es todo el asunto.

Un país no se automatiza con un decreto. Se automatiza cuando una persona recupera su lunes.

El efecto compuesto, visto desde mi escritorio

El artículo lo llama «efecto compuesto» y lo dibuja como una escalera. Yo lo vi pasar, escalón por escalón, y por eso me lo creo:

  • Automatizas una tarea → recuperas horas. (A mí me devolvió las noches.)
  • Automatizas un rol → recuperas a una persona para pensar, no para copiar y pegar.
  • Automatizas una empresa → recuperas un equipo entero que ahora hace lo que un equipo debería.
  • Automatizas un sector → ahí sí empiezas a mover una industria. Y varias industrias son un país.

Lo importante es el orden. Nadie llega al último escalón sin pisar el primero. Y el primero es tan poco glamoroso que casi todos lo saltan: sentarte a mirar qué haces con las manos que una máquina podría hacer mientras tú piensas.

Por qué desde América Latina tiene más sentido de lo que parece

Hay una idea que repito mucho y que a veces incomoda: el mayor retorno está donde más se hace a mano. Y en América Latina se hace muchísimo a mano. Eso que suena a desventaja es, en realidad, el terreno más fértil que hay para esto. Donde todo ya está automatizado, automatizar da un 3% más. Acá, arrancar de cero da saltos que en otros lados serían imposibles.

Lo escribo desde Colombia, no desde Silicon Valley, y a propósito. No creo que la próxima ola de productividad la traiga una empresa gigante de afuera. Creo que la trae el contador, la dueña de la pyme, el ingeniero de una ciudad intermedia que un día decide que su trabajo repetitivo lo haga un agente supervisado. Xentris apuesta a eso, y por eso estoy adentro.

Automatizar no es despedir (y lo digo en serio)

Esta es la parte donde bajo la euforia. Automatizar bien significa borrar tareas, no personas. La máquina se queda con lo repetitivo; el humano se queda con lo que la máquina no debería tocar sola: el criterio, la decisión, la responsabilidad. En todo lo que montamos, la persona sigue en el volante y el agente pide permiso antes de actuar en serio.

Lo que comparto de Xentris… y lo que me reservo

Ya que estoy opinando de la empresa que ayudo a construir, seré honesto en las dos direcciones. Lo que comparto sin dudar: la disciplina de probar todo en casa antes de venderlo, la obsesión por dejar al humano decidiendo, y la idea de que esto se democratiza desde abajo y no desde una torre. Eso lo firmo con los ojos cerrados.

Lo que me reservo, o mejor dicho, donde me pongo exigente conmigo mismo: cuidar que el discurso no corra más rápido que los resultados. Es fácil escribir «automatizar un país»; es difícil sostenerlo cliente por cliente, sin prometer de más. Mi trabajo, más que escribir el titular, es asegurarme de que sea verdad. Por eso este artículo no es un aplauso: es un compromiso.

Empieza por una tarea

Si te quedas con una sola idea, que sea esta: no esperes el plan grande. Elige una tarea repetitiva que hagas esta semana, ponle un agente con supervisión, mide si te devolvió tiempo y solo entonces escala. Así empecé yo, y así —de a una persona— es como de verdad se automatiza un país.

Si quieres el otro lado de la historia, el de la empresa, léelo en la fuente: «Cómo automatizar un país (y por qué empezamos por nosotros mismos)». Yo puse acá lo que vi desde adentro.

Pregúntale a este artículo

Eathan · IA de Farid, anclada al texto

Soy Eathan, la IA de Farid. Leí este artículo ("El conejillo de indias fui yo: lo que pienso de Xentris y de automatizar un país empezando por uno mismo") completo. Pregúntame lo que quieras y, si prefieres, te lo respondo en voz alta.

Respuestas basadas solo en este artículo.

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